Som un grup que desitja que la malaltia mental sigui reconeguda socialment
com una discapacitat més a Barcelona i per tot arreu. Llegir mes
Sobre nosotros
No queremos seguir siendo invisibles !Luchemos contra el estigma!
Somos un grupo que desea que la enfermedad mental sea reconocida
socialmente como una discapacidad más en Barcelona y por todo el mundo. Leer más
Estuvimos aprendiendo y compartiendo experiencias en el II Congreso Nacional de Sensibilización al Estigma Social en Salud Mental y también en el III Congreso Internacional de Actividad Física y Deporte Adaptado. En la Universidad de Almería.
Poco a poco os iremos contando nuestras vivencias.
Quizá alguna vez haya escuchado, entre en broma y en serio, que alguien “necesita un loquero”. Una nube peyorativa y cargada de prejuicios ha acompañado a las enfermedades mentales desde siglos atrás al extremo que en algunas épocas de la historia fueron sometidos a tratos inhumanos y vejaciones diversas.
A pesar de que actualmente existe mayor información sobre la salud mental aún persisten mitos que muchas veces limitan a las personas a la hora de buscar ayuda.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.
Psiquiatras y psicólogos consultados por La Nación coinciden en que la salud mental no se limita a la ausencia de enfermedades mentales sino que es un fenómeno más complejo.
“Cualquier persona de cualquier edad puede llegar a necesitar ayuda de un profesional en salud mental en algún momento de su vida. Buscar esa asistencia no es signo de debilidad”, psicóloga Pilar Durán.
“Es necesario desterrar la idea de que quien va a cita con un psiquiatra o un psicólogo es un ‘loco’, pues cualquier persona en cualquier momento de su vida puede llegar a necesitar ayuda profesional en ese campo”, destacó la psicóloga costarricence Pilar Durán, especialista en hipnosis clínica.
La experta destacó que cualquier persona puede experimentar sucesos específicos que alteren su salud mental como la muerte de un ser querido, un accidente, una enfermedad grave, una ruptura amorosa, un despido laboral, entre otros.
“Lamentablemente todavía existen muchos prejuicios, especialmente en sociedades machistas y discriminatorias como la nuestra.
Tengo un paciente masculino que me pide siempre la última cita de la noche y antes de entrar al consultorio se asegura de que nadie lo vea, pues no quiere que la gente se entere de que visita a una psicóloga”, declaró.
En el caso de enfermedades psiquiátricas como depresión clínica, trastorno bipolar, ansiedad, fobias, esquizofrenia o psicosis, estas deben ser diagnosticadas por un profesional.
“Hay muchos de estos padecimientos tienen un fuerte componente genético, pero también influyen los aspectos ambientales”, opinó el psiquiatra Luis Carlos Sancho.
Y concluyó: “Lo más recomendable es no esperarse a que el mal esté muy avanzado”.
La salud mental puede verse afectada por enfermedades psiquiátricas como demencias, esquizofrenia, depresión, autismo, trastorno bipolar, trastorno obsesivo-compulsivo, entre otros. Sin embargo, las personas pueden experimentar sucesos específicos que pueden desencadenar alguna crisis, por ejemplo, la muerte de un ser querido. Los factores ambientales deben ser siempre tomados en cuenta.
Se recomienda la llamada ‘higiene mental’, que es dedicar al menos 15 minutos diarios para despejar la mente con alguna actividad que disfrute hacer: correr, cocinar, bailar, nadar, leer, pasear a la mascota, entre otros.
Ante todo, se sugiere verificar las cualidades del especialista. Antes de acudir a una cita con un psiquiatra o psicólogo asegúrese de que sea un profesional acreditado y que esté debidamente inscrito en el colegio respectivo.
Cómo combatir la ansiedad: Siete estrategias para el día a día
La ansiedad es un estado de inquietud de carácter difuso que normalmente la persona no puede explicar. Generalmente cuando se habla de ansiedad no se hace referencia a un temor a algo concreto que se encuentra fuera de nosotros mismos sino que la misma es la expresión de algún tipo de conflicto emocional interno.
A grandes rasgos puede hablarse de dos tipologías de ansiedad: la ansiedad rasgo y la ansiedad estado. Cuando se habla de la ansiedad rasgo nos referimos a una persona que desde épocas muy tempranas de su vida ha sentido ansiedad y esta se ha convertido en una compañera perenne a lo largo de la vida (generalmente estas personas tienen un temperamento que las lleva a actuar muy rápido ante las más diversas situaciones, son fácilmente excitables y les cuesta relajarse). Al contrario, cuando nos referimos a la ansiedad estado es porque existe algún acontecimiento (o conjunto de ellos) que hace que la persona responda de manera ansiosa en momentos puntuales de su vida.
La buena noticia es que la ansiedad se puede revertir, en muchas ocasiones sin tener la necesidad de acudir a los psicofármacos sino a partir de una serie de estrategias muy sencillas.
1. Tómate tu tiempo para emprender las tareas cotidianas. Muchas de las personas ansiosas se mueven continuamente de un lugar a otro, comen sin sentarse a la mesa, hacen dos o tres cosas a la misma vez. El problema de asumir el día con este estilo apresurado estriba en que nuestro cerebro se está retroalimentando constantemente de las señales que le envía nuestro cuerpo; de esta forma, la agitación psicomotora a la cual nos sometemos, le indica al cerebro que estamos apresurados y ansiosos, lo cual hace que el mismo responda aumentando los niveles de ansiedad. Cuando enfrentamos el día con ansiedad y prisas, estamos creando un círculo vicioso que genera más ansiedad. Por ello el primer paso para combatir la ansiedad se centra en disminuir nuestro ritmo cotidiano.
2. Controla los movimientos repetitivos propios de la ansiedad. Cuando nos sentimos ansiosos tendemos a jugar nerviosamente con los objetos que están a nuestro alrededor, movemos incesantemente el pie, caminamos de un lado al otro… Estas conductas son percibidas por nuestro cerebro y sólo contribuyen a aumentar la ansiedad. Por ello, es importante estar atentos a la aparición de las mismas y aprender a controlarlas de manera consciente. De esta forma me atrevería a decir que se puede reducir la ansiedad en un 20%.
3. No dejes tareas pendientes. Una de las cosas que aumenta nuestro estado de ansiedad es saber que tenemos tareas pendientes. En muchas ocasiones simplemente postergamos las tareas porque no tenemos ganas de enfrentarlas pero al final resulta que éstas se van acumulando y se convierten en una fuente innecesaria de tensión. Cuando enfrentas las tareas en la misma medida en que éstas se te van presentando, estaremos eliminando de nuestra vida una fuente ansiógena.
4. Aprende a decir “no”. En muchas ocasiones la ansiedad aparece porque no sabemos decir “no” y terminamos llenándonos de tareas que no nos permiten disfrutar ni siquiera de una hora libre al día. La persona con tendencia a la ansiedad debe aprender a jerarquizar, determinar cuáles son las tareas más importantes y cuáles, definitivamente, no merecen la pena el esfuerzo. Debemos recordar que las relaciones interpersonales y ayudar a los amigos es importante de la misma forma que es ideal ser un trabajador eficiente, pero para lograr esto necesitamos de la salud psicológica.
5. Reserva una hora diaria para dedicarla a las actividades que más te gusten. Con mucha frecuencia las personas ansiosas no se dedican tiempo a sí mismas y esto les genera cierta frustración ya que la inmensa mayoría de las actividades cotidianas que realizan no son de su agrado. Cuando realizamos una tarea que realmente nos gusta nuestro cerebro libera sustancias que no sólo nos hacen sentir bien sino que también nos relajan.
6. Cambia tu forma de pensar. En muchas ocasiones la persona ansiosa también es muy rígida en sus ideas, es perfeccionista y se preocupa demasiado por los acontecimientos venideros. Lo cierto es que usualmente la preocupación por lo que vendrá genera una gran cantidad de ansiedad y desasosiego, temores que finalmente no tienen ningún fundamento. Para controlar la ansiedad no basta con regular los movimientos del cuerpo o con emprender las tareas de una forma más pausada; es importante lograr un cambio interior donde aceptemos que la vida es cambiante y que podemos errar pero lo importante es el camino, no la meta.
7. Aprende técnicas de relajación o apúntate a ejercicios de Yoga o Tai Chi. En ciertas ocasiones las estrategias anteriormente descritas no bastan para combatir la ansiedad porque ésta se ha instaurado muy profundamente en nuestra personalidad, entonces podemos conjugarlas con la práctica de ejercicios físicos como el Yoga o el Tai Chi, que benefician a nuestro organismo y a la misma vez nos permiten reencontrar la paz interior o por técnicas como la relajación muscular progresiva o la respiración diafragmática.
Finalmente, recuerda que para combatir la ansiedad es vital que descubras cuáles son los agentes estresantes y que aprendas a dominar las situaciones que te generan tensión.
Compartido de Jesús Pascual Aparicio del Grupo Amigos con EM.
Vive la Salud: salud mental y violencia, por CNN en Español
CNN en Español transmitirá un programa especial sobre la salud mental y la violencia el sábado 3 de agosto a las 20.00 conducido por la doctora Marisa Azaret.
El debate sobre este tema parece estar intensificándose cada vez más e incluso se habla de que está directamente relacionado a los episodios con violencia con arma de fuego y hasta terrorismo.
¿Qué hace que una persona actúe violentamente? En este especial se explorarán todos los elementos y razones que podrían llevar a una persona a arremeter contra otros o contra ellos mismos.
Se analizará el origen de la violencia en la sociedad y todo lo que la mente puede revelar al respecto.
Además se evaluará cómo la música y las películas influyen en esto pues según muchos, parecen glorificar la violencia.
En este programa también se buscará entender el momento en que las guerras y su representación cruda en las noticias, podrían hacernos insensibles al sufrimiento.
Se buscará también educar sobre la salud mental y la violencia, para lograr entender los problemas que esto genera en las personas y familias y para enseñarles a detectar señales de violencia y cómo prevenirlas.
Vive la Salud: salud mental y violencia, este sábado 3 de agosto a las 20.00 y a la 0.30 con retransmisiones el domingo 4 de agosto a las 6.00, 9.30 y 18.00 y el lunes 5 de agosto a las 5.30.